Deberiamos preguntarnos si hay una izquierda en el Perú. Lo que vemos es un conjunto de oportunistas que dan pena, son tan poca cosa como políticos. El papelón que viene haciendo la izquierda peruana llena de pobres diablos es histórico. Primero tenemos a un payaso como Javier Diez Canseco que hace proyectos de ley para favorecerlo o se hace el enfermito para evadir su responsabilidad moral en el caso Chehade. Este sujeto Javier Diez Canseco debería retirarse de la política. Luego otra pobre mujer la tal Rosa Mavila que primero dice que se va y luego su falta de coraje, de convicción, es decir su bajeza moral, la hace decir que se siente muy bien en Gana Perú.
Luego los pobres diablos de las embajadas empezando por ese Nicolás Lynch. Por si no saben quien es este individuo Nicolás Lynch se la pasó escribiendo y hablando del gran cambio, de la gran transformación, rajaba de Toledo y García, y ahora este pobre diablo de Nicolás Lynch está de embajador mediocre en Argentina. Es, técnicamente, el más poca cosa de todos.
Y así por el estilo.
Esta izquierda de pobres diablos no merece respeto. Humala los bota a patadas, les da la espalda y ellos le lamen la bota. Como muy bien dice Aldo Mariátegui, le limpian el water y luego se quejan de limpiar sanitarios.
Si algo da pena y asco en la actualidad esa es la izquierda peruana.
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