El Perú ya tiene presidente electo. Se llama Ollanta Humala y es un comandante del Ejército Peruano. Triste realidad que atraviesa nuestro país, a la cual se ha llegado por la payasada de Alan García, que en su afán de impedir el triunfo de Alejandro Toledo impulsó la candidatura del tonto útil de PPK llegando a esta final, en la cual dos ciudadanos totalmente mediocres disputaron la segunda vuelta.
Ollanta Humala desde el primer día se está esforzando por decirnos que vive en el desorden más completo. Sus voceros salen y dicen cualquier tontería, empezando por Omar Chehade y Javier Diez Canseco. En el colmo del surrealismo JDC se pone a lanzar propuestas para Ministros de Economía. Un gordito tránsfuga, Alberto Borea, pasea su antipatía obesa por los canales de televisión. El gordito Tito Borea se siente el artífice, el as, el político, que le dobló el brazo a Toledo y Sheput para que apoyen a Ollanta Humala. Pobrecito el gordito. No se da cuenta que está viviendo sus 45 minutos de gloria, hasta que la ciudadanía recuerde quien es, un tránsfuga antipático, lobista, y que lo único que quiere es figurar, figurar y figurar.
El gobierno de Ollanta Humala se vislumbra bien complicado. Se nota que no sabe que hacer y se nota también que su mujercita es puro bluff. A la hora de la verdad, que es ahora, no saben ni donde están parados. Ollanta Humala llegará al 28 de Julio más desgastado que llanta de combi. No lo duden.
1 comentarios:
oye, en primer lugar resoeta y a la hora de expresarte haslo como gente civilizada...enserio pareces renegano en vesw de hablar y criticar has algo por cambiar al peru que esta en el piso.
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