Un excelente artículo de Raúl Wiener publicado en La Primera nos dice con la claridad que caracteriza a Raúl, de la poca capacidad de una ministra esencialmente figureti, que goza del aprecio (por miles de razones) de algunos medios de comunicación y que se ha fabricado una imagen de éxito cuando los resultados de su administración y paso por ministerios ha sido deplorable.
No se rquieren del altas cualidades para trabajar con García sino todo lo contrario.
Miremos lo escrito por Raúl Wiener hoy en La primera:
Alas 8 de la noche del lunes, la ministra de la Producción, Mercedes Aráoz, señaló a la prensa que eran “puras bolas y chismes” las informaciones sobre posibles renuncias ministeriales, por cansancio y saturación, y descartó que alguien estuviera pensando en irse.
A las 10 y media de la mañana del martes, el premier Velásquez Quesquén declaró a su vez que las versiones sobre presuntos cambios en el gabinete eran “pura especulación” y defendió a cada uno de los ministros.
A las 12:20 de la tarde del mismo día, el presidente García informó, por su parte, que había nombrado a Mercedes Aráoz ministra de Economía, luego de coordinar con Velásquez, y aseguró que el retiro de Carranza estaba previsto desde hacía tiempo, ya que él había aceptado regresar al cargo con plazo fijo, para dedicarse a sus actividades profesionales, el mismo pretexto para su retiro en el 2008.
Si alguien quería una prueba de que el gobierno y no sólo el gabinete están totalmente agotados debería tomar nota de esta secuencia de desmentidos, que terminan en un nombramiento que aparentemente no tenía nada de sorpresivo.
¿Cómo es que la ministra que va a ser la cambiada de cargo es precisamente la que niega que habrá cambios?, ¿y cómo se entiende que el premier con el que el presidente “coordina” los cambios, se adelanta a desmentir las especulaciones una hora y 50 minutos antes que se conviertan en confirmaciones?*
Pero no se trata sólo de cansancio, confusión política y decisiones improvisadas. Es también pechuga. Porque el presidente sabe perfectamente que su decisión se va a leer como el traspaso definitivo de las decisiones económicas a sus propias manos y que lo que ha hecho es nombrar a una ministra de papel, aunque con grandes ínfulas. Ya el Carranza reciclado de enero del 2009, había concedido un amplio terreno respecto a su imagen de cajero duro y realista, para convertirse en socio de la operación “no hay crisis” que montó García para atenuar el impacto psicológico del desmejoramiento de la situación. Pero de ahí a nombrar a la “campeona” hay un paso de esos que ahora se describen como un “poco demasiado”.
Aráoz es la persona que mejor ha encarnado el espíritu de que todo se puede hacer para alcanzar el fajín ministerial y algo más aún para conservarlo. Responsable del sector exportador cuando las exportaciones caían verticalmente sin que se hiciera nada; encargada de la producción cuando bajamos de 9.8 % a virtualmente cero; promotora de TLC cuando el país debía estar pensando en su mercado interno y en el intercambio andino; creadora de la sangrienta mentira de que si se derogaban las leyes de la selva, se denunciaría el TLC con los Estados Unidos (que seguía a la otra mentira sobre la terminación de las preferencias de ATPDEA); la calabaza que ha llegado más lejos en la política peruana, ha venido siendo premiada por una trayectoria por la que se debería estar tomando cuentas.
Pero así son las cosas. Ya todos sabemos lo que significa que volvemos al crecimiento. *Velásquez Quesquén trató de arreglar la cosa asegurando que el desmentido de la mañana lo había hecho antes de ir a Palacio, donde el presidente le informó los cambios.
A lo escrito por Wiener habría que agregar el coro monocorde de los representantes de los gremios empresariales halagando a la Aráoz. Lo hacen porque saben darle en la yema del gusto. Como buena calabacita le gusta la alabanza, así de fácil.